El Taller del Orfebre

DATOS DE LA OBRA

Título: El Taller del Orfebre.

Autor: Karol Wojtyla (San Juan Pablo II).

Adaptación: Pbro. Alexis Louvet.

FICHA TÉCNICA:

Elenco (por orden de aparición): Emilia Imbert (Teresa), Gabriela Gentina (Ana), Lucas Perino (Andrés), Walter de la Rosa (Esteban), Exequiel Bordoy (Lólek), Julián Ponce de León (Orfebre), Candela Cristaldo (Mónica), Emmanuel Marcus (Cristóbal).

Dirección: Sergio Cangiano, Mariana Mathier y Mariano Rubiolo.

Diseño teatral y Producción: Teatro de la Barca.

 

LA OBRA:

Karol Wojtyla (San Juan Pablo II) escribió El taller del Orfebre en 1960, diez años después de haber dado a la luz su último drama, Hermano de nuestro Dios. Esta obra apareció publicada en “Znak”  —revista católica de circulación mensual—  con el pseudónimo de Andrzej Jawień.

 

La obra trata sobre el Amor Humano, que encuentra su figura específica en el Matrimonio, que es visto como “sacramento”; quiere poner de relieve que el matrimonio es, en el fondo, un “misterio”: el amor humano, que encuentra su forma específica en el matrimonio, proviene de Dios, por eso tan sólo en Él encuentra su pleno sentido. El matrimonio se aborda como un “drama”, ya que implica de forma necesaria la confrontación explícita de dos libertades: la libertad del varón que se pone en juego delante de la mujer, la libertad de la mujer que se pone en juego delante del varón. El drama estriba en la dificultad  —y también el desafío—  que experimenta el hombre para “dar” y, llegado el caso, “perdonar”, a su prójimo en el matrimonio, condiciones indispensables para que el amor humano no devenga en “tragedia”. El drama reside, en última instancia, en hacer de esa relación amorosa, mediante el recurso de la libertad, una realidad llena de sentido, donde se ponga de manifiesto el destino del hombre.

 

EL AUTOR:

A lo largo de su vida y su pontificado, Karol Wojtyla hizo grandes aportes a la teología, la filosofía y la literatura. De su juventud quedan sus dramas y sus versos de fina sensibilidad, los cuales tal vez le hubieran valido su pasaporte a la historia como uno de los grandes renovadores de la escena literaria católica. Karol sentía desde la infancia una gran pasión por el teatro, afición que cultivó hasta poco después de ser elegido Pontífice, en 1978, bajo el nombre de Juan Pablo II.

Entre sus obras artísticas figuran “Job” (1940, Drama del Antiguo Testamento: “meditación sobre la justicia en la historia, provocada por la experiencia de la ocupación.”), “Jeremías” (1940, Drama nacional en tres actos), “El hermano de nuestro Dios” (1950, Historia de la vocación de Fray Alberto que madura a través de un intenso trabajo interior.), “La cantera” (1957, ciclo de poemas), y “El Taller del orfebre” (1960, Meditación sobre el sacramento del matrimonio expresada a veces en forma de drama).

Sus obras teatrales reflejan su preferencia como actor por el teatro rapsódico, en donde se prioriza la palabra con un tono declamatorio y enfático por sobre el realismo de los diálogos. Se percibe el sello de la resistencia plasmada en la pena del estado actual, junto con la esperanza del futuro. El dolor forma parte de sus obras con la misma naturalidad como lo hizo en su vida. Pero en su caso crea, madura, fortalece, enaltece, ya que son dolores íntimos del corazón, donde la razón nunca se queda con la última palabra. Sus obras se caracterizan por un alto grado de humanismo. No sólo por compartir y comprender el dolor humano sino también porque toda su vida estuvo enmarcada en la pregunta ¿Qué es el hombre? Ese ser capaz de producir las grandes atrocidades del mundo y, al mismo tiempo, realizar grandes obras de piedad.